Reseña Glasya – “Heaven’s Demise” (Pride & Joy Music, 2019)

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“Heaven’s Demise” es el debut de estos metaleros sinfónicos portugueses que responden al nombre de Glasya, a editar el próximo doce de julio vía Joy Music (Bonfire, Almah, Last Days of Eden). Diez temas para casi una hora de música. Entremos en materia.

El tema que da nombre al disco y que fuera adelanto del mismo en forma de videoclip inicia las hostilidades con un buen riff, arreglos de cuerda, coros y toda la parafernalia esperable de una banda del género sinfónico. Y al comando de las operaciones la voz de la soprano Eduarda Soeiro. Del buen sonido que desprende el disco desde el comienzo es responsable Fernando Matias, que ya trabajara con sus paisanos Moonspell entre otros.

“Ignis Sanctus”, que sorprende con un arranque más marcial y machacón, vuelve pronto a la senda del primer corte del álbum y resulta en un standard habitual del género, con la voz en off de Nélson Raposo precediendo al solo de guitarra. “Coronation Of A Beggar” juega con las revoluciones y resulta en un medio tiempo que juguetea entre partes marcadamente ‘popies’ con otras más metálicas creando buenos contrastes.

Y si el primer tema del disco le daba nombre, este cuarto tema nombra a la propia banda. “Glasya” es además el corte más extenso del álbum y cuenta esta vez con la ya clásica alternancia de voces femenina y masculina, huyendo eso sí de cualquier tipo de voz gutural. De inicio puramente sinfónico prorrumpe en otra andanada cambiante y multicolor. “Eternal Winter” arranca con aires levemente épicos e introduce un bonito solo de guitarra el cual da paso finalmente a uno de las canciones más directas del álbum, con la parte orquestal eso sí ganándole mucho terreno tanto a guitarras como a la base rítmica de Manuel Pinto (bajo) y Bruno Ramos (batería). Alternancia vocal, de nuevo, y sí, gutural esta vez, a cargo de Paulo Gonçalves, de sus paisanos Rasgo.

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El medio tiempo baladero y meloso “Birth of an Angel” sirve para que el disco respire, así como también para que Eduarda Soeiro exhiba todo su rango vocal. Culminan con un solo powerbaladero de toda la vida este intermedio que dará paso a “The Last Dying Sun”, de nuevo con las guitarras al mando en un riff de resonancias orientales que irá apareciendo y desapareciendo con el correr de los minutos.

Doble juego voz limpia / voz grave de nuevo y un puente que pasa por ser de los momentos más interesantes de todo el trabajo. “Neverland” incide en esos leves guiños orientales del corte anterior y baila entre las partes rápidas del inicio, repletas de doble bombo, con un interruptus orquestal precediendo la eclosión final. “No Exit From Myself” viene un una juguetona línea de piano y redunda en un medio tiempo con alternancia de tempos y colores, con Soeiro dejándonos algunas de las notas más altas de todo el álbum.

El fin de fiesta le corresponde a “A Thought Of You” donde Davon Van Dave, encargado de todo el armazón sinfónico del disco se hace finalmente con los mandos de la nave y culmina un álbum debut bastante apañado, que por momentos te va a sonar a, te va a recordar a, pero que no está exento de momentos de calidad en ningún caso.

 

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