Reseña: River Of Souls “Usurper” (Autoproducción 2020)

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Usurper” es el segundo disco largo en la carrera de los death doom neerlandeses River Of Souls tras su debut en 2017 “The Well Of Urd” y el Ep “The Nihilist” al año siguiente. Trabajos todos ellos autoeditados. La actual formación de la banda se compone de Bart de Greef (letras del disco y voz), Paul Beltman y Mathijs van de Sande (guitarras), Benjamin Hoogers (bajo) y Koen Spierings (batería). El propio Beltman se encargó de componer toda la música del álbum, así como también de la mezcla mientras que Manolo Honkoop corrió con el master. Este segundo trabajo salió a la venta el pasado 15 de mayo tanto en plataformas digitales de streaming como en un par de ediciones en CD.

Para entrar de lleno en el meollo del álbum hay que superar la acompasada y lenta introducción “Harbinger”, de apenas minuto y medio, tras la cual nos topamos con una “Of Pit And Snare” llena de melodías en un inicio donde la irrupción de la línea vocal llega tras una notable bajada en el tempo que empieza a enseñorear las influencias oscuras que preñan todo el álbum. El sonido cede buena parte de su protagonismo a las guitarras hundiendo un pelín de más a batería y voces. Al final redunda en un tema más pesado de lo que pudiera parecer en un primer momento y un tanto lineal. “At Rope’s End” profundiza en los planteamientos del corte precedente, imbuidos aquí de cierto aire épico que destila la interpretación vocal de Bart de Greef. Sencillas a la par que efectivas las melodías resultantes de las guitarras dobladas que surgen toda vez cesa la parte lírica y que nos habrán de conducir a un puente central más machacón donde el registro de Greef se envilece para llevar el sonido hacia terrenos más oscuros.

En el tema título “Usurper” la banda opta de primeras por un inicio rápido a la par que melódico, con una pizca de tristeza, que choca frontalmente con el par de temas previos. Con casi diez minutos de duración es uno de los cortes más extensos del álbum y parte desde un notable medio tiempo, nuevamente con de Greef en ese tono épico a lo Quorthon, para virar después hacia el doom de unos Saturnus con esas célebres partes recitadas de la banda danesa. A destacar la construcción del elegante puente central, arrancando con esas guitarras casi susurrantes y que será roto después por uno de los mejores solos del álbum. Para el final resta de Greef de nuevo con su registro más hosco y un riff que no te podrás sacar de la cabeza. Una buena muestra de cómo armar un tema largo sin que resulte ni autocomplaciente ni reiterativo. Que dé nombre al disco no es de extrañar.

A Spirit’s Weight” irrumpe sólida. Y doomie. Bart de Greef en sus tonos más profundos va declamando sobre (o bajo, producción mediante) otro de mis riffs favoritos del disco. Doom de voces agrestes y cadencia elegante para un corte que recupera cierta linealidad de los primeros temas del disco. El puente central es bonito. Diría incluso que me gusta mucho, pero en líneas generales este quinto tema resulta plano en exceso. La sexta “Fateweaver”, segunda de las tres instrumentales de las que se compone el listado de temas de este “Usurper”, inicia abrazada al death metal más elemental para irse luego por una intrincada escritura en la que están presentes incluso guiños al shoegaze más que evidentes. Uno de los temas más atractivos del álbum por su diversidad y que deja con ganas de más.

La extensa “The Tightening” alberga en sus primeros compases más idas y venidas rítmicas y tonales que algunos temas precedentes en su totalidad. Desde el bonito solo de guitarra del inicio, hasta el profundo riff que irrumpirá después y el registro enfurecido (¿y enfurruñado?) de Bart de Greef. Transitando hacia el puente central se encuentra una de las partes rápidas más logradas del disco por lo intrincada que resulta. La banda echa el resto, aprovechando para recorrer una rica variedad tonal que va desde parajes prácticamente acústicos a feroces andanadas circundando el death y que termina motu propio por convertirse en otro de los puntos álgidos de este “Usurper”. La final “Aftermath” es la calma después de la tormenta. Un crescendo clásico e instrumental para cerrar el segundo disco de los neerlandeses que transita entre lo elegante y lo anodino.

Este segundo largo de River Of Souls es un disco como tantos otros atenido a diversos compromisos estilísticos que parece desarrollar todo su potencial compositivo sólo cuando el reloj marca por encima de los nueve minutos. A excepción hecha del curioso y refrescante “Fateweaver”, sus temas cortos resultan en exceso lineales en contraste con aquellos en que el minutaje roza o supera la decena de minutos, los cuales son un delicioso baile tanto tonal como estructural que no sólo elevan la nota final si no se confirman como el mayor atractivo de un ramillete de canciones que en líneas generales me dejan un poco a medias, como pensando en la distancia que hay entre en disco que es y el que podría haber sido.

Texto: David Pérez Naves

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