Reseña: Oxide “Endless Road” (Autoproducción 2020)

Debut de esta banda de sucio y añejo rock ‘n’ roll de la capital del Principado. Ellos son David en voces, Iván en guitarras, Fran al bajo y Mariano tras la batería. Grabado en los Ovni Estudios de Bonielles (Llanera) con Dani Sevillano (Darna, WarCry, Kirlo) a los mandos y lanzado vía autoedición.

Rompe el hielo la homónima “Endless Road”, que pronto se destapa como una digna semblanza de todo aquello que hizo grandes a los australianos AC/DC, aunque más por ritmo y estructuras que por tono, algo más meditabundo en este primer tema del debut de los astures. Dani Sevillano saca el debido brillo a la composición y todo transcurre sin alardes exógenos de ningún tipo. Puro rock and roll para bien o para mal. “Hot Mess” pronto muestra una línea vocal más vivaracha, así como cierto distanciamiento con la banda de los hermanos Young y una mayor vitalidad en líneas generales. Destacan los buenos guiños de Iván a las seis cuerdas y una escritura más estirada y juguetona. “Wrong Side Of The Tracks” se adentra sin remilgos dentro del boogie rock y se adorna con el registro a lo Bon Scott de David y, en primer término, resulta tan predecible como disfrutable.

Balada de aires clásicos y concisos, “Before Sunrise” explora la cara más melancólica e introspectiva de Oxide para conformar un corte de estructura sencilla pero resultona, con el acostumbrado crescendo camino del epílogo sumado al buen hacer de Iván a las seis cuerdas. Te engancha aunque la veas venir. Con cowbell y todo, “Alice Wonderland” pronto recupera la cara más vitalista de la banda, acompañada por una mayor visceralidad en su línea vocal y encauzando toda su rabia en un epílogo iracundo y desmelenado. “P.O.V.” trae un riff que me retrotrae a los mejores Skid Row. Aunque Oxide están lejos aquí de mostrarse tan explosivos y gritones en su faceta vocal como acostumbra la banda de New Jersey, lo cierto es que se trata de un corte que empata en sensualidad con los desvergonzados contoneos de un Sebastian Bach en edad de merecer. Rompe la tónica general del disco y lo hace para bien.

Madeleine” brilla con luz propia. Su tranquilo inicio resulta de lo más transversal. Podría venir firmado por John Fogerty, Neil Young, Santana, Slash y tantos otros sin problemas. Medio tiempo estiloso, donde la voz retorna a terrenos más apesadumbrados y que nos introduce en la segunda mitad del disco con armónica, piano y la sensación agradable que dejan las cosas bien hechas. El bajo de Fran adorna el elegante arranque de “When Hearts Break”. Si hay un tema lento dentro de “Endless Road” que refulge por encima del resto, creo que se trata de este sin ningún género de dudas. Brilla con una base rítmica que ha ganado peso en la mezcla, una escritura más rica y un tono que se desliga del canon del disco para adentrarse en terrenos de un clasicismo de lo más refrescante. Estupenda. “Temptress Reborn” vuelve a los estándares de comienzo del álbum a lomos de un riff de pura escuela Young sobre el que se desarrolla otra no brillante pero sí buena línea vocal. Sin encontrarle defectos mayores dignos de mención ni tampoco errores de bulto, es verdad que tampoco consigo empatizar del todo.

No pasa nada porque “Home” vuelve a reengancharme al disco. No se aleja para nada del mencionado canon principal del álbum, es verdad, pero posee un riff con el que, por alguna razón, conecto en gran medida. Es fresca, directa y rebosa vitalidad por sus cuatro costados. Y aún lo es más con la mayor prestancia que desarrolla durante el puente central. Sería un single estupendo. “Never Alone” es una tierna balada de guitarras prístinas que rebaja la algarabía precedente echando el freno de mano justo antes del final. “Oscuro Rincón” vira al castellano para cerrar el disco con el tacómetro en zona roja. Un cierre vitaminado, hímnico y alegre en la más pura tradición del hard / heavy patrio de los años ochenta que pintará una sonrisa en la cara a más de uno. Te la sabes, pero la disfrutas.

Puro rock sin cortar. No vas a exigirle a estos chicos que traten de reinventar la rueda como si de unos Imperial Triumphant (fuera) o unos Obsidian Kingdom (dentro) se tratase. La propuesta queda meridianamente clara desde los primeros acordes del tema homónimo y sólo queda huir o rendirse. Buen racimo de influencias y varios cortes entre muy buenos y notables en un disco de una honestidad a prueba de bombas. Es un año para estar más que contentos con la escena rockera astur. Acid Mess por un lado, Leather Boys por otro y ahora Oxide han parido discos dispares entre sí pero que, dentro de su propio imaginario y a su manera, funcionan más que bien. Es verdad que a este “Endless Road” le veo carencias a la hora de mostrar una mayor personalidad, pero para eso es un debut. Tiempo habrá de crecer y establecerse.

Texto: David Naves

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