Reseña: True Enemy «Vultures» (El Hombre Music 2022)

Desde el 15 de febrero en la calle lo nuevo de los albaceteños True Enemy. La banda de hard rock, metal, grunge, stoner y otras finas hierbas que grabara su debut “We All Die Alone” en el asturiano Ovni Studio, vuelve ahora con “Vultures” dispuesta a poner patas arriba la escena nacional. Un trabajo grabado y mezclado en Baboon Records por Juanan López, adornado por el arte de Error! Design y finalmente editado por El Hombre Music. El quinteto formado por Antonio Robles (guitarra y voz), Alejandro Cerezo (guitarra), Javier Mora (bajo) y David Calero (batería) y el más reciente fichaje Alejandro Egido (guitarra) han parido un álbum que suena tal que así:

My Own Fate” me engancha de primeras con ese sonido tan orgánico e incluso clásico de las guitarras. En tiempos donde no pocas veces las producciones suenan tan maquinales y artificiales supone todo un soplo de aire fresco ese riffear más natural. Es un corte directo, matón en algunas líneas de voz, franco y marcadamente visceral. Corto y directo, muy pensado como tema apertura, donde apenas echo en falta algo más de brío técnico durante el puente central.

On The Verge”, con Guillermo Izquierdo de Angelus Apatrida a bordo, arranca en tonos más desérticos, arrimados al stoner más leve, para después dejarnos el corte más estirado en el reloj de todo este segundo disco. La dupla vocal tiene química y funciona, especialmente en estribillos, como el mejor avenido de los matrimonios. Aquí sí emerge una faceta técnica más vistosa. En gran medida sin alardes innecesarios, solidaria a la canción que la contiene y no al revés. Ojo igualmente a la línea de batería que despliega Calero. Anticipo del disco y no me extraña:

Los riffs iniciales de “Interlude” tendrán una pulsión mucho más maquinal, si bien luego la banda transita hacia terrenos más cercanos a los grandes imputs del disco. En gran medida instrumental, aquí dentro hay solos que poco o nada tienen que ver con el hard rock y por ahí el contraste gustará tanto a unos como descolocará a otros. He de decir que yo empatizo en buena medida con esta tercera entrega gracias a la atractiva colisión entre géneros que entrega y esa personalidad tan marcada.

El tono que muestran las guitarras en “Six Feet Under” sí tienen algo de ese toque más moderno que comenté al principio. Sirve de colchón a otro corte entre dos tierras, con el Robles más aguardentoso al micro bramando como alma que lleva el diablo. Pegadiza por esos riffs tan redondos, infecciosa por esa base rítmica tan bien emparentada y finalmente vistosa por los buenos detalles melódicos que ofrece en su indisimulado viraje hacia terrenos más metálicos.

All Of Them” es una de esas canciones que bien merecían algo más de espacio. Encuadrada dentro del hard rock más pesado y contemporáneo, no deja pese a su corta duración de resultar un corte interesante por escritura, con riffs llenos de un groove entendido a la manera más clásica, y donde el bajo de Javier Mora palpita como la más afilada de las sierras mecánicas. Echo en falta el brillo técnico que sí tienen otros cortes del disco pero empatizo igualmente con ese final más febril y poderoso.

Engaña el abrupto arranque de una “I’m Not Afraid” que parece querer derivar de nuevo hacia territorios metálicos mientras que lo que ofrece finalmente es un trasunto de punk camuflado hábilmente bajo una línea de voz que parece escapada de algún viejo álbum de Glenn Danzig. Bifocal de manera muy marcada, contribuye y de qué forma a ampliar el registro influencial del disco y no niego su gancho inequívoco, si bien tampoco puedo decir que sea el corte que más me atrapa de todo el álbum.

No diverge en demasía de su predecesora esta “Lonely And Cold”, especialmente por el registro que emplea Robles aquí, si bien esta penúltima oferta del disco no vibra tan cercana al punk como aquella. Clásica por estructura y bastante funcional en su conjunto, incorpora dejes más grungeros toda vez alcanza unos estribillos donde me recuerdan de manera muy acentuada a la banda de Gasteiz The Faithless. De lo más ordenado y elegante de todo el disco. El final es para la versión del “The Wolf Bites Back” de los británicos Orange Goblin. Fiel y leal al original casi de manera mimética.

Uno de esos discos empecinados en dialogar constantemente consigo mismos, dueños de una variedad estilística que enfadará a los más conformistas y que sorprende pueda caber en apenas treinta minutos de reloj. Canciones con gancho, si bien reconozco que precisamente por ese baile influencial que contiene el disco hay cosas con las que empatizo más que otras. Supongo es lo normal. Sea como fuere y gustos al margen, el álbum entrega un sonido nítido y a la vez potente, dejando muy pocas quejas en este sentido. Hay canciones atractivas, con gancho incluso, con mucha pinta de sonar como un tiro sobre las tablas y por ahí no cabe otra que felicitarles por ello. Esperemos que no sea más que el paso previo a su confirmación definitiva con un futuro tercer trabajo que confirme las buenas sensaciones de este “Vultures”.
Texto: David Naves

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